
Carlos Hernández
Director de Programas Europeos de Hispasat
Además de ser el programa europeo de comunicaciones seguras por satélite, IRIS² supone una oportunidad única para dinamizar la industria europea.
«Desde hace unos quince días, la administración estadounidense está presionando a Kiev para obligar al presidente Zelenski a firmar un tratado desigual, que otorgue acceso privilegiado a los recursos minerales de Ucrania e imponga reparaciones que superen las exigidas a Alemania tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. Según tres fuentes citadas por Reuters, los negociadores estadounidenses ahora están considerando la posibilidad de privar al país del acceso al sistema de Internet por satélite Starlink de Elon Musk como herramienta de presión».
El actual escenario geopolítico ha acentuado una de las tendencias que ya se vislumbraban en el sector satelital: el del espacio como uno de los nuevos campos de batalla con un impacto crítico en las operaciones militares. La tensión internacional ha demostrado que los Estados necesitan contar con una capacidad autónoma y soberana para gestionar sus comunicaciones seguras. No podemos depender de infraestructuras de terceros que no garanticen la disponibilidad y la integridad de la conectividad.
La importancia geoestratégica del espacio ha crecido de manera exponencial, y sus aplicaciones se han convertido hoy en uno de los principales motores de la economía mundial. En el caso concreto de SpaceX, lo ha hecho apoyado además en el éxito de la colaboración público-privada llevada a cabo por el gobierno estadounidense de Elon Musk a lo largo de los últimos años. Hasta marzo de 2025, SpaceX había recibido más de 15.000 millones de dólares de la NASA, lo que le ha permitido desarrollar y liderar capacidades críticas, como el transporte tripulado y el desarrollo de sistemas lunares.
El programa IRIS² (Infraestructura para la Resiliencia, la Interconectividad y la Seguridad por Satélite) ya había comenzado a concebirse antes de la guerra de Ucrania, pero fue a partir de entonces cuando adquirió una relevancia plena. Desde ese momento, se orientó a una doble vocación: desplegar un sistema multiórbita que sirva de backbone para las comunicaciones satelitales seguras 5G NTN para los Estados miembros de la UE y, de paso, dinamizar y transformar la industria espacial europea, fortaleciendo su posición competitiva e involucrando al tejido de PYMEs y startups para elevar nuestro carácter innovador.
Para ello, mirando al caso estadounidense, el programa se planteó como una colaboración público-privada en el que la Comisión Europea, la ESA y el consorcio SpaceRISE, que integra a los tres principales operadores europeos -Eutelsat, HispaSat y SES-, invierten en él de manera conjunta. Mientras escribo estas líneas, trabajamos para terminar de definir el diseño, el calendario y la inversión del sistema, en el que desde HispaSat lideraremos dos ámbitos diferentes.
En primer lugar, seremos los responsables de diseñar, desarrollar e implementar el segmento terreno del sistema. Es decir, todas las instalaciones necesarias para la monitorización, supervisión y gestión de IRIS², así como las que permitirán establecer las comunicaciones gubernamentales y todos los elementos requeridos para la interconexión con las redes terrestres.
Además, somos los responsables de la capa orbital Low LEO, concebida para operar por debajo de los 750 km de altura. En ella se embarcarán misiones innovadoras orientadas a servicios IoT y Direct-To-Device, interconectadas con el resto de la constelación. Esta capa es el elemento clave en todo el sistema para impulsar el ecosistema de startups y pymes europeas, y estoy convencido de que será fundamental para integrar en el medio plazo de IRIS² las soluciones satelitales más vanguardistas.
Este modelo de colaboración público-privada adoptado en IRIS² es el que Europa necesita potenciar para acelerar su desarrollo, creando además un equilibrio entre resiliencia y competitividad que permita crecer a nuestra industria más allá de las fronteras europeas. Porque no sólo tenemos que ganar en tamaño, sino también evolucionar en nuestra forma de trabajar.
A lo largo de sus más de 35 años de historia, HispaSat ha demostrado que la colaboración entre el ámbito privado y público es una herramienta clave para la tracción de nuestra industria y la prestación de servicios de gran valor para nuestra sociedad. Justamente eso es lo que necesita hoy Europa y estamos plenamente comprometidos para lograrlo.
